Segundo vistazo a la relación comercial
En un artículo anterior, se comentaba sobre las enormes sumas de dinero que
las compañías más grandes del mundo emplean en la globalización,
tropicalización y otros términos que redefinen la distribución y perfil de
productos para mantener o mejorar sus ventas, además de las inversiones en
investigación y clasificación de mercados, para lograr mejor dichas adaptaciones
de productos.
Es una tarea gigante y compleja, pero se basa en un principio más simple:
una venta es una relación comercial, y una relación comercial es una relación
entre personas. Una relación con todos los detalles e implicaciones que tiene
cualquier relación personal.
¿Sabe por qué fracasa una relación personal? Si usted lo sabe, ya está del
otro lado, porque las relaciones comerciales se basan en los mismos principios.
Enumeremos algunos principios de una buena relación personal.
1. Equidad. Es ser justos, valorar por igual al otro y compartir beneficios en común.
2. Sinceridad. Es decir la verdad.
3. Lealtad. Es ser fiel, aquí también entra la confianza.
4. Amabilidad. Es tener un trato considerado y hasta cariñoso.
5. Entusiasmo. Es mantener el interés y la emoción del trato con la otra persona.
Puede haber más principios, pero estos están bien como ejemplo. Estos principios
funcionan también para una relación comercial, porque es entre personas, aunque
sea entre empresas o instituciones, sigue siendo entre personas. Si nos damos
cuenta, la ausencia de alguno de estos principios puede afectar una relación
personal, la debilitará y finalmente la romperá. En las relaciones comerciales
es exactamente lo mismo. Si su producto o servicio carecen de alguno de estos
principios, la venta no se realizará, o por lo menos, no se volverá a realizar
en adelante.
Piense en el trato que su empresa da al consumidor y en las reacciones de éste.
Piense en qué principios básicos de una relación se debe trabajar más para
tener una relación óptima con el consumidor.
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