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Alejandro Ureña.






 








Estrategias de comunicación

Hay dos definiciones de agencia de publicidad que me gustaría someter a su
consideración, elija la que usted desee.

Definición 1. La agencia de publicidad es una empresa que se contrata para
colaborar en la promoción del producto y en las estrategias de crecimiento
en el mercado, que apoya con las herramientas y procedimientos necesarios
para lograr mayores ventas, además de sostenerlas.
Definición 2. La agencia de publicidad es una empresa que se contrata para
tener a quien culpar de los errores que uno comete.

Si usted elegió la primera definición, significa que es un empresario que
tiene contratada a una agencia de publicidad, que define con claridad sus
objetivos de comunicación, es decir, que cada vez que se va a anunciar, le
da la información necesaria a la agencia para elaborar su campaña, que le
proporciona los objetivos que usted persigue. Si eligió la primera
definición, necesariamente usted es un profesional en su negocio y reconoce
que otros son profesionales en la publicidad, y aunque usted dicta las
directrices, sabe que la agencia tiene mucho que aportar.
Es obvio que a la agencia le conviene colaborar para que usted venda más,
porque eso le beneficiará a ella.

Si todo esto no es el caso actual, usted debió elegir la definición número dos.
Porque en la definición dos entran todas las empresas que tiene un gerente
de mercadotecnia caprichoso, inexperto o desorganizado, o todas esas
características juntas. Es posible que no haya un gerente de comercialización
siquiera, pero el manejo de la relación con la agencia de publicidad es
seguramente igual de defectuoso, quien sea que se esté encargando de eso.
Si usted no le da las directrices necesarias a la agencia para la elaboración
de campañas de publicidad, si no confía en ella, si no define con ella sus
objetivos y las formas de lograrlos juntos, si usted no está tratando a la
agencia como a un grupo de profesionales, usted debió elegir la definición
número dos, aunque haya elegido la uno, debió elegir la dos, porque eso es
lo que está haciendo, contratando a alguien para tener a quien culpar cuando
las cosas salgan mal.

Las agencias conocen bien a cierto tipo de clientes, y saben que cuando las
cosas salgan bien, ese cliente se felicitará a sí mismo, a sus gerentes, etc.,
y si las cosas salen mal culpará a la agencia. Si este es el caso, podrá culpar
a la agencia e incluso cambiarla por otra, pero sus resultados no cambiarán
hasta que piense en una agencia de publicidad como en la definición número uno.